La piel humana es un complejo órgano de barrera que ofrece un nicho ecológico para una gran cantidad de microorganismos.
La mayoría de estos microorganismos son inocuos o beneficiosos, ofrecen protección frente a los patógenos y desempeñan una importante función en la modulación del sistema inmunitario cutáneo innato y adaptativo del anfitrión.
La simbiosis depende de un complejo "diálogo" y es necesaria para la salud de la piel y para garantizar una función barrera de la piel eficiente con:1,2
Un solo centímetro cuadrado de piel humana contiene hasta un millón de microorganismos, incluyendo diversas comunidades de virus, bacteria, hongos y ácaros. Mientras que las bacterias constituyen solo un 0,1 % de este total (1 millón/cm2), pero son generalmente consideradas como los organismos vivientes más importantes de este ecosistema. Las bacterias están presentes en la superficie cutánea, las capas más profundas de la epidermis, la dermis y el tejido dérmico adiposo.5
Estudios realizados con cultivos indicaron que los colonizadores primarios de la piel eran Staphylococcus epidermidis, otros estafilococos coagulasa negativos y corineformes del filo Actinobacteria Sin embargo, puede haber muchos organismos presentes que no se pueden cultivar o que son desbancados por organismos que crecen más fácilmente en cultivos6.
La microbiota de la piel varía en las distintas superficies, y se pueden describir cuatro «ambientes» diferentes:3
La barrera de la piel, al igual que la microbiota, protege el organismo frente a peligros externos muy diversos. Esta barrera está formada por la epidermis y varias capas que están bajo esta que influyen en la función y donde habitan microbios. Cada vez está más extendida la idea de que especies comensales de microorganismos que residen de forma natural en la superficie del paisaje bacteriano de la piel son altamente dinámicas tanto en su composición como en la relativa abundancia de las bacterias variando considerablemente entre diferentes individuos.3
La diversidad y la abundancia en la piel son una parte integral del sistema inmunitario innato. Estas bacterias contribuyen a la protección frente a la proliferación de patógenos que compiten por los nutrientes y el espacio.2 Existe un equilibrio entre las células huésped y las poblaciones bacterianas residentes y/o transitorias que se ven constantemente afectadas por factores intrínsecos (huésped) y extrínsecos (ambientales) (Figura 1). Estos factores alteran la composición de la comunidad de microorganismos de la piel y puede influir en la función barrera de la piel creando un estado microbiano desequilibrado o disbiosis que pueden convertirse en enfermedades crónicas de la piel como dermatitis atópica, psoriasis rosácea o acné.3
La microbiota de la piel puede afectar la función barrera de la piel a través de enzimas bacterianas, como proteasas, que podrían impactar en la descamación de los corneocitos o lipasas que podrían descomponer los lípidos de la superficie cutánea (Tabla 1). Antibióticos, corticoesteroides, radioterapia y quimioterapia pueden influir en la composición de la microbiota de la piel. También se ha demostrado que lavarse las manos con frecuencia perturba la función barrera de la piel, lo que resulta en irritación y cambios en la microbiota de la piel de las manos.3
Estos microorganismos requieren agua, fuentes de carbono, nitrógeno, macro y microelementos. Mantener la microbiota normal y altamente diversa de la piel parece ser importante para la salud cutánea, y los hidratantes pueden ayudar a mantener esta diversidad9. El hidratante modifica la actividad del agua de la piel y así cambia el crecimiento de una amplia gama de bacterias con el potencial de competir con organismos potencialmente patogénicos.10,11
Así, los hidratantes juegan dos importantes papeles en la función de barrera de la piel:3
El clima, la radiación UV, la contaminación y los factores del estilo de vida incluyendo dieta, hábitos de higiene, consumo de drogas o alcohol también pueden repercutir en la composición de la microbiota de la piel.12,13
Los hidratantes unen el agua al estrato córneo, mejorando la hidratación de la superficie de la piel. Se ha demostrado repetidamente que esto mejora la función de barrera epidérmica y reduce el prurito, la descamación, el enrojecimiento y las grietas asociadas a la xerosis.14
"Hidratar" no solo quiere decir proporcionar hidratación, sino que también quiere decir evitar que la humedad se evapore de la piel. Los hidratantes pueden ser formulados con emolientes, humectantes, agentes hidratantes u oclusivos; y algunas formulaciones tienen actividad prebiótica potencial ya que proporcionan alimento para la microbiota de la piel.3
Los hidratantes pueden ser formulados con agua térmica.
Las características fisiocoquímicas del agua térmica depende de la naturaleza de los materiales geológicos a través de los que se movió el agua subterránea. Los minerales solubles comunes son:16
Bibliografia