La dermatitis irritativa, la urticaria de contacto y el eccema de contacto son frecuentes entre el personal sanitario. El ambiente húmedo, la manipulación de desinfectantes y el lavado de manos frecuente alteran la barrera cutánea y provocan con mayor frecuencia dermatitis irritantes.
El contacto recurrente con materiales y productos químicos, como guantes (látex de caucho natural, tiurams) o productos desinfectantes (glutaraldehído, dodecildimetilamonio) también puede causar sensibilización en sujetos predispuestos que, a su vez, desarrollan dermatitis alérgica de contacto.
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Las medidas preventivas relacionadas con COVID 19, como el uso de guantes o el lavado frecuente de las manos, pueden lógicamente causar más lesiones cutáneas en múltiples zonas entre los trabajadores sanitarios. Estas agresiones podrían comprometer su eficacia en el trabajo y reducir su entusiasmo cuando se enfrentan a una sobrecarga de trabajo.
Algunos autores estudiaron esta cuestión. Su objetivo era estimar la prevalencia de las características clínicas y los factores de riesgo en relación con el daño cutáneo entre los trabajadores sanitarios durante el periodo epidémico de COVID-19. Tomaron en consideración una mayor frecuencia en la higiene de las manos, así como largos periodos de tiempo con múltiples dispositivos de protección (mascarilla, gafas, pantalla facial, doble capa de guantes).
De enero a febrero de 2020, se distribuyeron cuestionarios autoadministrados en línea a 700 trabajadores sanitarios (médicos, enfermeras) que trabajaban en zonas designadas de Hubei (China). Las preguntas se centraron en las condiciones del daño cutáneo y las medidas de prevención de infecciones (frecuencia, duración).
Al final, 542/700 trabajadores (77,4%) completaron el estudio: El 71,4% (387/542) trabajaban en unidades de aislamiento COVID-19 y el 28,6% (155/542) en clínicas de fiebre.
97% es la tasa de prevalencia de lesiones cutáneas causadas por las medidas de prevención de infecciones y experimentadas por el personal sanitario de primera línea.
Cabe destacar que esta tasa es muy superior a la tasa de dermatitis contacat ocupacional en el personal sanitario en condiciones normales (31,5%). Es incluso superior a la tasa de reacciones cutáneas adversas observada durante el brote de SRAS (21,4-35,5%).
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La sequedad/tensión y la descamación fueron los signos y síntomas más frecuentes
Características clínicas* (síntomas en verde, lesión cutánea en azul):
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El uso de dispositivos médicos (aparte de la pantalla facial) durante más de 6 horas al día fue un factor de riesgo de lesiones cutáneas en las zonas correspondientes.
En un estudio anterior realizado durante la epidemia de SRAS, Foo et al. revelaron que el 35,5% de los trabajadores sanitarios que utilizaban habitualmente mascarillas N95 experimentaron acné, dermatitis facial, pigmentación, etc.
La dermatitis con prurito se debió sobre todo a sustancias químicas irritantes, mientras que la dermatitis alérgica de contacto fue causada por el adhesivo u otras partes de la mascarilla (trampas de goma, tiras metálicas).
La higiene extrema de las manos (>10 veces al día) pareció ser más perjudicial para la piel de las manos (OR: 2,17, p <0,01) que el uso de guantes durante un largo periodo de tiempo.
Otro estudio realizado en Wuhan informó de reacciones cutáneas en el 74,5% de los encuestados (N=280/376) y de resultados similares en cuanto a los factores de riesgo.
En este estudio, se observó una mayor prevalencia de reacciones cutáneas adversas en el personal sanitario que trabajaba en hospitales con epidemias más graves y salas de hospitalización, en comparación con el que trabajaba en hospitales con epidemias menos graves y clínicas de fiebre. Una posible explicación fue el mayor número de horas de trabajo, ya que el uso prolongado de EPI es en sí mismo un factor de riesgo de reacciones cutáneas adversas.
Teniendo en cuenta que un nivel de daño elevado está directamente relacionado con un tiempo de exposición prolongado y, en consecuencia, es responsable de una disminución de la eficacia de los cuidados, sería necesario, en tales circunstancias, pensar en una organización sensata del tiempo de trabajo (cuando sea posible), así como promover la educación y la búsqueda de vendajes profilácticos para aliviar la presión del dispositivo sobre las lesiones.
Bibliografía