
INTRODUCCIÓN
La piel sensible hace referencia a un estado de hiperreactividad de la piel que se produce en condiciones fisiológicas o patológicas, principalmente en la cara, donde la irritación causa síntomas como enrojecimiento, picor, descamación, quemazón o escozor. Debido a su compleja etiología y patogenia, se carece de tratamientos eficaces.