En el siglo XXI, las perspectivas personales han cambiado:la apariencia y, por extensión, el estado de la piel se han convertido en importantes indicadores de la CdV. La piel, nuestro órgano más grande, está directamente expuesta a factores ambientales que pueden provocar trastornos dermatológicos y cambios morfológicos cutáneos que pueden suponer una considerable reducción de la CdV.1
El acné es un trastorno cutáneo, inflamatorio y crónico que suele caracterizarse por la aparición de lesiones visibles. Aunque el acné no supone un riesgo para la salud, puede tener una influencia negativa en la CdV del paciente debido a las alteraciones cutáneas como lesiones, cicatrices o hiperpigmentación.
Anomalías psicológicas, sociales y funcionales referidas en pacientes con acné.1,3,4
Los pacientes con acné, independientemente de su edad, declaran padecer efectos emocionales similares a los de las personas con psoriasis, considerada tradicionalmente como la dolencia cutánea que genera mayor discapacidad.5
La investigación demuestra que los pacientes con acné experimentan problemas sociales, psicológicos y emocionales comparables a los manifestados por pacientes con epilepsia, asma crónico, artritis, diabetes o dolor dorsal.2,4,7
Es una afección que afecta a más del 90% de la población adolescente. Pero este grupo no es el único afectado: el acné continúa durante la vida adulta en un 12-14 % de los pacientes.2
Los pacientes con acné de mayor edad afirman percibir un mayor efecto global en su CdV que los más jóvenes, incluso cuando se controla la gravedad clínica del acné de acuerdo con parámetros dermatológicos.5
De hecho, se considera que la repercusión psicosocial del acné en la CdV depende más de la percepción del paciente que de la gravedad objetiva del trastorno.5
Por desgracia, al acné propiamente dicho suele sumarse una complicación:la hiperpigmentación postinflamatoria residual (HPI), que provoca un mayor estrés psicológico y social en los pacientes afectados.2
La HPI se puede definir como una inflamación provocada por la liberación de melanina que se produce tras padecer alteraciones cutáneas de carácter inflamatorio. Es más frecuente y evidente en pacientes con un tono de piel más oscuro (fototipos Fitzpatrick III/IV–VI) que en personas con la piel más clara (fototipos Fitzpatrick I/II).2
Aunque muchos pacientes con HPI se recuperan de forma natural, esta recuperación puede tardar varios meses o años. En los casos graves, la HPI puede ser permanente, lo que provoca un mayor estrés en los pacientes afectados. Por lo tanto, no debemos olvidar que la HPI secundaria al acné puede ser tanto impacto como el acné en la reducción de la CdV de los pacientes afectados.2
Como sucede con otras enfermedades, la evaluación de la CdV en pacientes con acné es un factor complementario a la gravedad clínica a tener en cuenta a la hora de hacer una evaluación completa de la situación del paciente, su dolencia y los resultados del tratamiento.3,6
Para valorar la CdV de los pacientes con acné se usan cuestionarios generales como Skindex-29, Skindex-Teen o la escala Índice de Calidad de Vida en Dermatología (DLQI). También se han desarrollado varios instrumentos psicométricos específicos para el acné.4,6
El Acne-QoL es probablemente el cuestionario más conocido en todo el mundo, pero se desarrolló de forma específica como instrumento psicométrico para ensayos clínicos relacionados con el acné. Para la práctica clínica diaria, se puede utilizar una herramienta más breve como el Índice Cardiff de Discapacidad por Acné (CADI).
En 2016, un estudio efectuado en 101 pacientes con acné confirmó que los productos dermocosméticos y el maquillaje adaptado para cubrir las lesiones aumenta notablemente la CdV y mejora el estado de la piel.
Incluso después de pequeños cambios cutáneos, se perciben los primeros signos de mejora de la CdV y las relaciones familiares.1
Nota:
La Roche-Posay inició sus talleres de maquillaje corrector hace dos décadas. En la actualidad, disponemos de 150 talleres en todo el mundo para ayudar a los pacientes a superar la falta de confianza que conllevan los trastornos cutáneos visibles. Más información sobre los talleres de maquillaje corrector (enlace a la página).
Por todo ello, el abordaje del acné debe tener en cuneta múltiples dimensiones, con un enfoque holístico en el que resulta vital la estrecha cooperación de un equipo multidisciplinar (dermatología, psicología, etc.).1
Por todo ello, el abordaje del acné debe tener en cuneta múltiples dimensiones, con un enfoque holístico en el que resulta vital la estrecha cooperación de un equipo multidisciplinar (dermatología, psicología, etc.).1
Bibliografia